El ajo es uno de los remedios populares más utilizados a lo largo de la
historia y hoy día está entre los más estudiados por la
ciencia, comprobándose la mayor parte de las propiedades que se le
atribuyen.
La
parte utilizada son los bulbos, a los que suele llamársele "cabeza";
en ellos encontramos aceites esenciales y principios activos antioxidantes,
antibióticos, etc.
Entre
sus indicaciones podemos destacar su papel regulador de las Prostaglandinas;
esta no es una propiedad muy conocida pero tal vez sea la más importante.
El ajo inhibe la producción de Prostaglandina E2, la cual está implicada
en los procesos inflamatorios en general, alérgicos y autoinmunes.
Como
estrategia antiinflamatoria es recomendable ingerir preparados de ajo junto
con los de Aceites de Pescado o Lino (Omega 3) y Aceite de Onagra o Prímula
(Omega 6), para que los efectos sean completos; esta trilogía está
indicada en enfermedades como Esclerosis Múltiple, Escleroderma, Psoriasis,
Artritis, Cáncer, Sida, alergias, diabetes, hipertensión, lipidemias,
debilidad inmunológica.
Esta
combinación de nutrientes es la forma más inespecífica
que conozco para abordar con recursos potentes un gran número de enfermedades,
puesto que estamos influyendo en el metabolismo de todas y cada uno de las células
que hay en el organismo; en cualquier caso, el ajo por sí solo ya es efectivo.
Siempre me pregunto
que pasaría si todos comieran dos o tres dientes de ajo al día;
imagino que el impacto social sería impresionante (¡y no me refiero
al hecho de que tendríamos menos ganas de besarnos!) y que la utopía
de la erradicación de las enfermedades infecciosas estaría un poquito
más cerca.
Como un antibiótico y antiséptico general
actúa probadamente frente a organismos tales como la "Escherichia
Coli" (disbacteriosis intestinal e infecciones urinarias), "Salmonella
typhi" (causante de fiebre tifoidea e infecciones intestinales), "Shigella
dysenteriae" (disentería bacilar), "estafilocos y estreptococos"
(forúnculos e infecciones de la piel), hongos levaduras y algunos virus.
¿Quién
no durmió con un ajo debajo de la almohada? Sus cualidades antiparasitarias
son las más conocidas, actuando especialmente contra los oxiuros (gusanos
blancos, redondos y pequeños) que suelen infectar a los niños; en
estos casos puede consumirse o administrarse en forma de supositorios.
Por
su capacidad hipoglucemiante, es muy beneficioso para los diabéticos
de todo tipo, amén de proteger contra las patologías neurológicas
y cardiovasculares asociadas a esta enfermedad.
Como
cardioprotector; su acción se debe a sus propiedades vasodilatadoras, antiagregante
plaquetario, hipotensor, antioxidante y antiesclerótico; siendo las enfefermedades
del corazón la principal causa de muerte en el mundo, el ajo se presenta
como un recurso inestimable.
El
ajo es un estimulante del la actividad de las células defensivas del organismo,
las cuáles epueden ser inducidas a atacar con más éxito las
células cancerosas; también se usa con buenos resultados en el tratamiento
del Sida.
El
ajo puede ser utilizado de la siguiente manera:
"
Supositorios: indicados para combatir los parásitos intestinales;
normalmente se utiliza el extracto seco a razón de 100 a 250 mg. por unidad;
mucho más práctico y accesible, es la aplicación por el ano
de un ajo crudo untado en aceite de oliva virgen extra.
" Jugo:
consumir 10 a 30 gotas por dosis, varias veces al día.
"
Tintura: consumir 30/40 gotas, 3 veces al día.
"
Uso externo: pomada compuesta por jugo de ajo y vaselina a partes iguales;
se usa con fines antisépticos.
"
Ajomiel: se colocan 400 gramos de ajos machacados en una botella de cuello
ancho, se añade igual cantidad de vinagre de manzana y agua hasta cubrirlos.
Se cierra la botella y se deja macerar durante cuatro días, agitando vigorosamente
tres veces diarias. Finalmente se cuela el preparado, se agregan 250 grs. de miel,
se agita bien y el preparado está listo para consumir a razón de
una a dos cucharadas soperas antes de las principales comidas; se conserva por
alrededor de un mes en lugar fresco o en el frigorífico.
"
Ajoaceite: se emulsionan varios ajos machacados con aceite de oliva virgen
extra hasta formar un pasta tipo mayonesa, y se dejan reposar dos o tres días.
"
Decocción : se hierve una cabeza de ajo en un litro de agua durante
cinco minutos y se beben tres tazas diarias; esta preparación pierde parte
de las propiedades del ajo pero se evita el mal aliento y el olor corporal.
"
Enemas: se preparan a razón de dos o tres cucharadas de ajoaceite
por litro de agua.
"
Crudo: se mastican de uno a tres ajos, preferentemente en ayunas.
Pablo
de la Iglesia es autor de los libros "Recuperar la Salud" (Editorial
Errepar), "Esclerosis
Múltiple, su tratamiento según un enfoque natural"
(Ediciones Obelisco), "Estimula
Tu Inmunidad Natural" (Ediciones Obelisco) y "Cáncer,
su prevención y tratamiento natural" (Ediciones Libertarias
-próxima publicación-); para contactar con el autor puede enviar
un correo a poreldespertar@yahoo.com.mx o visitar www.poreldespertar.com
Articulista de cuerpomenteyespiritu.com
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