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Pero
si por algún motivo el hígado
no logra destruir esta química,
y día tras día continuamos
ingiriendo química tóxica,
finalmente los niveles en el hígado
se volverán importantes y no podrán
ser eliminados.
La ventaja es que, si se evita radicalmente
la contaminación de alcohol propílico,
a los pocos días éste desaparecerá
del cuerpo.
Como se forma el tumor
Ahora
que hemos visto buena parte de los factores
que colaboran en la formación y/o
desarrollo de los tumores, ya tenemos la
posibilidad de estudiar todo el proceso.
Es necesario admitir o aceptar des situaciones
que se están produciendo en la vida
moderna a partir aproximadamente del principio
del siglo XX que acaba de terminar:
La alimentación humana se
ha ido llenando progresivamente de microcontaminantes
derivados del petróleo por una parte,
y metales, metales pesados y contaminantes
químicos por otra. De todo el parque
de contaminantes mencionemos:
-
el alcohol isopropílico en todas
sus formas,
- el benceno en todas sus formas,
- el tetracloruro de carbono,
- el tolueno, el xileno, etc.,
- el cobre, el cobalto, el vanadio, el mercurio,
el oro, la plata,
- el amianto y la fibra de vidrio,
- los lantánidos (o tierras raras).
La vida moderna está profundamente
relacionada con, y penetrada de productos
químicos, incluyendo todo lo "natural",
lo "bio", lo "light".
Todo, absolutamente todo. El ser humano,
por codicia, es capaz de contaminarlo todo,
y por pereza o ignorancia es incapaz de
rechazar lo contaminado aunque su salud
esté en peligro.
Contaminados están el aire, el agua
(mares, ríos. aguas potables), la
tierra, los alimentos, la ropa y el calzado,
los muebles de casa, los vehículos,
los productos de cuidado personal, todo.
¿Cómo podemos pues no sorprendemos
de que la humanidad esté cada día
más enferma? Todo este entorno de
grave contaminación hace la tarea
de recuperación de un enfermo bastante
difícil, pues si quiere limpiar todo
su entorno, deberá realizar un cambio
de vida radical que incluya la alimentación,
las costumbres y, a veces, hasta el ambiente
de trabajo y la vivienda.
Casualmente el alcohol isopropílico
en todas sus formas no es considerado oficialmente
un cancerígeno. Por esto todos
los productos que lo contienen lo especifican
en sus etiquetas. Aprovecharemos esta situación
para desechar o rechazar (o tirar a la basura,
si ya están en casa) todos los productos
que contengan este disolvente o alguno de
la misma familia: alcohol propílico,
alcohol isopropílico, propano!, isopropanol.
y todo producto desconocido que contenga
"...prop. .." en su nombre
La Dra. Clark insiste: "NO LOS ACEPTE,
SI YA LOS TIENE EN CASA, TÍRELOS
A LA BASURA, no los regale, (no le haga
daño a nadie), ni tampoco los guarde
en casa. Más vale tirar a la basura
unos pocos dólares que jugarse la
vida de un enfermo". Recuerde, dice,
que el 100% de los enfermos de cáncer
tienen ese disolvente en el cuerpo y
en los órganos afectados. Las personas
sanas no lo tienen. Muchos productos de
cuidado personal contienen este disolvente:
cosméticos, champús, sprays
del pelo. Espumas, lociones, productos para
afeitarse, enjuagues bucales, desodorantes,
alcohol de desinfección, etc. Estos
productos contienen altas concentraciones
del disolvente porque forma parte de la
fórmula misma, pero lo encontramos
también en los alimentos empaquetados,
embotellados, enlatados. Los alimentos están
contaminados por disolventes a causa
de los colorantes, aromatizantes y saborizantes
artificiales.
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