La casa donde habitamos es uno de los factores que más influyen en nuestra
salud y calidad de vida, sin embargo habitualmente no prestamos atención
a este detalle que debería ser muy tomado en cuenta por los sistemas de
atención sanitaria.
No
pensemos que necesariamente hay que tener mucho dinero para adquirir todos los
artilugios del confort moderno, más bien, en el desafío de lograr
una casa sana, lo que hace falta es sensibilidad y la intención de crear
un estar armónico.
Uno
de los obstáculos más importantes para un buen fluir de la energía,
es la acumulación excesiva de mobiliario y cosas innecesarias que dificultan
el movimiento y el desenvolvimiento práctico del quehacer diario; adornos,
libros que no leemos, CD`s que no escuchamos, videos que nunca vemos, revistas
que coleccionamos por costumbre, ropa que jamás nos ponemos... cosas que
nos muestran nuestro apego innecesario y repercute en nuestra salud física
debido al estancamiento en el flujo de la energía (Chi, Prana, Bioplasma,
Eter...), la circulación del aire, la acumulación de polvo y la
confusión mental.
Los
occidentales apenas nos estamos acostumbrando a hablar y comprender este aspecto
etérico de la realidad, pero igual que un pensamiento, una planta o
una persona, una casa es un cúmulo de energías, las cuales serán
vitales para el bienestar o malestar de sus habitantes; fácilmente podemos
experimentar que en un ambiente ventilado y luminoso nos sentimos mucho mejor,
y sin embargo, solemos olvidar este detalle e incluso protegemos a
los enfermos en habitaciones cerradas y oscuras.
Muchas
personas que me han consultado, han eliminado sus alergias y crisis asmáticas
con medidas simples como ventilar bien sus habitaciones, comprar un potente
ventilador de techo para erradicar el exceso de humedad ambiental, utilizar un
aceite esencial, combinando estos trucos con una buena alimentación
y el uso de hierbas medicinales.
La
depresión es otra condición de salud que responde a cambios en nuestro
habitat; la luz natural, una buena iluminación eléctrica en
nuestro hogar o la elección adecuada del color de las paredes, son, en
muchos casos, mucho mejor prescripción que la parafernalia de psicotrópicos
que suelen ayudar bien poco a superar este estado.
El
uso de tejidos artificiales como el poliéster en mantas, cortinas, alfombras
y tapizados, agreden nuestra salud porque no son transpirables, acumulan bacterias
y generan electroestática; para evitar esto podemos adquirir tejidos naturales
de cáñamo, lino, lana natural o algodón.
Este
tema fascinante por sus amplias posibilidades, merece ser contemplado con mayor
profundidad, pero es mucho más importante que despertemos la propia sensibilidad
a la hora de relacionarnos con el medio ambiente y que aprendamos a escuchar
nuestras respuestas físicas y emocionales; de esta forma, a partir de nuestros
propios descubrimientos, comenzaremos a hacer los cambios para vivir en la
libertad que ofrece la reflexión de nuestra propia experiencia.
Pablo
de la Iglesia es autor de los libros Recuperar la Salud (Editorial
Errepar), Esclerosis
Múltiple, su tratamiento según un enfoque natural
(Ediciones Obelisco), Estimula Tu Inmunidad Natural (Ediciones
Obelisco) y Cáncer,
su prevención y tratamiento natural (Ediciones Libertarias
próxima publicación-); para contactar con el autor puede enviar
un correo a poreldespertar@yahoo.com.mx
o visitar www.poreldespertar.com
Articulista
de cuerpomenteyespiritu.com
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